Saludos, caminantes:
Me dirijo a todos aquellos que necesiten un poco de luz en sus vidas, una iluminación en sus caminos: bienvenidos al conocimiento cesariano:
-Ya sé que soy despreciable. Siempre lo he sido. Por ello continúo viviendo. Los hombres admirables viven poco. El mundo acaba con ellos a fin de poder colocarlos sobre un pedestal de granito.
Las ciudades crecen y se necesitan estatuas para ornato de sus calles y plazas. No van a colocar sobre un pedestal a un tipo como yo, ¿verdad?
Tienen que poner a un héroe, un artista o un político. Como corre prisa el material para las estatuas, se asesina al héroe, se mata de hambre al artista, y sólo el político vive lo que quiere o puede, porque luego, antes de convertirlo en estatua, lo sumergen en un baño de lejía, para quitarle todas las manchas que adquirió en vida y poderlo presentar inmaculádamente blanco.
He aquí tres cosas que yo no he querido ser jamás: ni héroe, porque es incómodo; ni artista, porque resulta una difícil forma de supervivir; ni político, porque si bien es la forma más fácil de pasar a la inmortalidad en forma de estatua, exige un trabajo agotador y una vocación exagerada.
Prefiero vivir en paz, mientras el mundo ignora mis virtudes y yo ignoro la dudosa felicidad de ser famoso.
Gracias por vuestro tiempo
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jueves, 13 de mayo de 2010
lunes, 1 de marzo de 2010
Cosas de Don César (2)
Saludos, caminantes.
Tal día como hoy, dadas las experiencias que me han sido otorgadas, he decidido poner un pequeño granito de arena a la culturización filosofo-cesariana de aquellos que quieran disfrutar de ello. Don César dice así:
- Para detener a un caballo desbocado sólo existen dos medios. El primero consiste en pegarle un tiro en la cabeza. Lo malo de este sistema es que el animal se detiene; pero se queda muerto, y no sirve para nada más. El otro es más sencillo y cómodo: se le deja correr hasta que se canse y se detenga por sí mismo. De esta forma el caballo puede utilizarse de nuevo.
- ¿Y lo que haya destruido en su loca carrera?
- El hombre sólo puede destruir lo que él mismo ha creado. Las obras de Dios, sólo Dios puede destruirlas. Los que hoy crean desórdenes se convertirán, dentro de unos años, en los principales mantenedores del orden que destruyeron. Ellos reconstruirán lo que destrozaron. Lo mejor es sentarse y esperar a que vuelvan de su carrera. Por muchas vueltas que den, los ríos terminan, inevitablemente, en el mar.
Muchas gracias por vuestro tiempo, y hasta otra.
Tal día como hoy, dadas las experiencias que me han sido otorgadas, he decidido poner un pequeño granito de arena a la culturización filosofo-cesariana de aquellos que quieran disfrutar de ello. Don César dice así:
- Para detener a un caballo desbocado sólo existen dos medios. El primero consiste en pegarle un tiro en la cabeza. Lo malo de este sistema es que el animal se detiene; pero se queda muerto, y no sirve para nada más. El otro es más sencillo y cómodo: se le deja correr hasta que se canse y se detenga por sí mismo. De esta forma el caballo puede utilizarse de nuevo.
- ¿Y lo que haya destruido en su loca carrera?
- El hombre sólo puede destruir lo que él mismo ha creado. Las obras de Dios, sólo Dios puede destruirlas. Los que hoy crean desórdenes se convertirán, dentro de unos años, en los principales mantenedores del orden que destruyeron. Ellos reconstruirán lo que destrozaron. Lo mejor es sentarse y esperar a que vuelvan de su carrera. Por muchas vueltas que den, los ríos terminan, inevitablemente, en el mar.
Muchas gracias por vuestro tiempo, y hasta otra.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Cosas De Don César
- Nunca tuve fama de valiente, ni la eché de menos. Considero que una fama así es un estorbo. El perro manso recibe más comida que el lobo fiero. El uno entra en todas partes, es bien recibido, acariciado, e incluso, si le asalta la tentación, puede robar un trozo de carne. El otro encuentra puertas cerradas, recibe palos o tiros y no come siempre que quiere.Plomo en una estrella
Saludos, caminantes.
Tenía ganas de compartir con aquellos interesados en el Disfrute Y Buen Aprovechamiento De Nuestra Vida Actual la filosofía cuyo autor siempre será uno de los grandes a seguir: Don César de Echagüe.
Don César es un personaje creado por José Mallorquí, y muestra una imagen de cínico, escéptico, vividor y ágil conversador hacendado californiano, hacia la época del Lejano Oeste (con Samuel Colt trabajando duro) de mediados del siglo XIX. Cómodo y enemigo de cualquier tipo de problema, situación peligrosa y más aún de cualquier tipo de violencia física (dado que los enfrentamientos verbales se le dan bastante bien), con su actitud receptiva hacia los norteamericanos, el invasor propenso a cometer abusos con los nobles hidalgos californianos, y su falta de temple y nervio, se ha creado una fama de cobarde muy significativa, sobre todo si se tiene en cuenta cómo se ensalzan los valores de Honor y Honra en esta época.
Lo que el resto de gente no sabe (salvo unos pocos afortunados, y alguno más por desafortunado aunque casi inofensivo accidente), es que la actitud de don César es pura fachada, ya que tiene un álter-ego: el Coyote, el enmascarado justiciero que vela por la seguridad y la vida de aquellos que necesitan de un defensor, porque sean más débiles, porque estén en minoría discriminada, porque se haya cometido una injusticia...
Con su traje de charro mejicano, sus dos pistolas y su antifaz, el Coyote es una sombra que se ampara en la noche, y en las casa de aquellos que le veneran por su dedicación a la Dama Justicia.
Es la pura antítesis de Don César, y se presentan situaciones bastante cómicas en los relatos protagonizados por ambos.
Pero vayamos a lo que nos ocupaba hoy: lo primero que haré tras inaugurar este lugar de descanso será crear una sección única: Cosas de Don César, en honor al volumen homónimo de la colección el Coyote.
Espero que disfrutéis.
¡Buena caza y muchas lunas!
Hasta la próxima.
Tenía ganas de compartir con aquellos interesados en el Disfrute Y Buen Aprovechamiento De Nuestra Vida Actual la filosofía cuyo autor siempre será uno de los grandes a seguir: Don César de Echagüe.
Don César es un personaje creado por José Mallorquí, y muestra una imagen de cínico, escéptico, vividor y ágil conversador hacendado californiano, hacia la época del Lejano Oeste (con Samuel Colt trabajando duro) de mediados del siglo XIX. Cómodo y enemigo de cualquier tipo de problema, situación peligrosa y más aún de cualquier tipo de violencia física (dado que los enfrentamientos verbales se le dan bastante bien), con su actitud receptiva hacia los norteamericanos, el invasor propenso a cometer abusos con los nobles hidalgos californianos, y su falta de temple y nervio, se ha creado una fama de cobarde muy significativa, sobre todo si se tiene en cuenta cómo se ensalzan los valores de Honor y Honra en esta época.
Lo que el resto de gente no sabe (salvo unos pocos afortunados, y alguno más por desafortunado aunque casi inofensivo accidente), es que la actitud de don César es pura fachada, ya que tiene un álter-ego: el Coyote, el enmascarado justiciero que vela por la seguridad y la vida de aquellos que necesitan de un defensor, porque sean más débiles, porque estén en minoría discriminada, porque se haya cometido una injusticia...
Con su traje de charro mejicano, sus dos pistolas y su antifaz, el Coyote es una sombra que se ampara en la noche, y en las casa de aquellos que le veneran por su dedicación a la Dama Justicia.
Es la pura antítesis de Don César, y se presentan situaciones bastante cómicas en los relatos protagonizados por ambos.
Pero vayamos a lo que nos ocupaba hoy: lo primero que haré tras inaugurar este lugar de descanso será crear una sección única: Cosas de Don César, en honor al volumen homónimo de la colección el Coyote.
Espero que disfrutéis.
¡Buena caza y muchas lunas!
Hasta la próxima.
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